Ay, madre, qué me pillan. Qué me pillan, ay madre. Corre por tu vida, Kate. Me arden los pulmones y me falta el aliento de tanto que he corrido. Tengo todos mis sentidos alerta, aprieto los dientes y las manos me sudan. Lian corre con Ty tras de mí. Parece que él está igual que yo o peor. No me extraña. Está cargado con nuestro hijo. Vienen más o menos media docena de hombres tras nosotros, todos con cuchillos. Menos mal que a Lian se le ocurrió quitarles las pistolas. Pero se le podría haber ocurrido también quitarles los cuchillos ¿no?  Bueno, no es hora de pensar en eso.

Vuelvo a mirar atrás y veo que ganamos distancia. Me quito la capucha negra junto con el pañuelo del mismo color. Se me hace más difícil aún correr con la mochila a las espaldas. Esto no tendría que estar ocurriendo. Por culpa del dinero de mi familia hemos puesto en peligro a mi hijo. Esto no se volverá a repetir, si salimos de ésta.

Ty empieza a llorar en brazos de su padre, sacándome de mis pensamientos. Disminuyo la velocidad y le cojo a caballito. Se calma y se empieza a reír. Qué positividad para encontrarse en esta situación.

Veo a mi derecha que un hombre ataja. ¡Mierda! Nos subimos a un muro y entramos en el espacio de Casa Colomba, donde quedamos con Sky. La divisamos por una ventana. Le pasamos a Ty en brazos y después entramos nosotros. Mantenemos la respiración un momento hasta que nuestros perseguidores pasan de largo.

Tras este momento de tensión, nos abrazamos con lágrimas en los ojos. Los muros de Casa Colomba, nos han ocultado para salvarnos la vida y, ahora, un nuevo ciclo comienza en ella.

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