Aunque han pasado varios años.
Echo de menos a mi pareja de tute y a mis contrincantes más divertidos.
Siento no haber estado un poco más a su altura, me hubiera divertido todavía más.
Hablar y reír. Cuantos renuncios que nunca nos importaron.
Desde que no juegan no he tenido otra pareja, ni otros contrincantes.
Ahora los siento en la brisa de la noche

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