Terminó tu lucha, ya no puedes más. Mira, hasta tu sombra está hastiada de pensar por ti. Tu cuerpo, tan delgado como tu existencia, se ha dejado caer, peldaño tras peldaño, hasta lo más bajo que ha sido tu vida, el rellano donde las lágrimas tan sólo sirven para avivar el averno que te espera. Ni siquiera deseas aferrarte ya a la mano que alguien te tiende desde la oscuridad, la repudias, como a todo, como a todos, como a ti mismo.
Ya es demasiado tarde como demasiado tu dolor, ahora, tus últimas fuerzas las reservas para un último impulso que te deje caer más allá de las puertas de tu infierno, el lugar donde tu última esperanza es morir y así, dejar de incinerarte en vida.

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