-¿El número de Francisca?- sacó Lombán su teléfono del bolsillo de la chaqueta ligera y consultó la agenda. –Sí lo tengo. ¿Estás seguro que quieres que la llame?

Ernesto no dudó. –Sí.

Lombán le miró con una sonrisa entre cruel y retador. -¿Quieres hacerlo tú?

-No. No quiero.

-Pues vamos allá-. Lombán pulsó el botón de llamada. –Ya está. Si contesta….

______________________________________________________________________

Francisca estaba en la cocina preparando té. Desde su separación, hacía sólo unas semanas, no conseguía acostumbrarse a desayunar sin Ernesto. De repente sonó su teléfono, que tenía cargando en la encimera. Fue a mirar la pantalla. “Llamada entrante de Lombán”, leyó. Aceptó la llamada. En eses instante cayó muerta al suelo.

______________________________________________________________________

-Ya está- dijo

Lombán mirando a Ernesto a los ojos. -¿Alguien más? Hoy estoy de oferta, dos por el precio de uno, je, je- su risa era irónica.

Ernesto no contestó. Sacó los cien euros de la cartera y los depositó en la mesita de café delante de Lombán.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

CERRAR
A %d blogueros les gusta esto: